Testimonio 4

“Me negué durante mucho tiempo a hacer el curso de liderazgo y doma con caballos especialmente por haber vivido gran parte de mi vida con ellos, viéndolos de la forma tradicional, “como caballos”, para ser montados y entretenerse con ellos en grupo o solo.
Con pocas expectativas personales al iniciar el curso, éstas fueron cambiando a medida que avanzaba: sentirme por primera vez sin miedo dentro de un corral con un caballo, entender cómo nos ven ellos a nosotros y de cómo podemos interactuar fue tranquilizador. Sentirse con fuerza sólo con pequeños gestos para no perder el liderazgo, pararse con personalidad “cuerpo y mente” llevando un equilibrio entre ambas fue una alegría tremenda, darme cuenta que la mayoría de las veces éstas dos nos las presento en igualdad en el diario vivir, porque la máquina de la vida nos consume día a día, dejándonos llevar.
Aprender que con pequeños cambios se pueden lograr las metas cuando éstas se nos alejan fue una tremenda experiencia que viviría otra vez para reafirmar lo que realmente puedo ser.
En resumen, lo que viví con los caballos ese día lo puedo poner en práctica todos los días en todas partes y con todas las personas, entendiendo el comportamiento y produciendo cambios.

Hombre, arquitecto, casado, cuatro hijos.